viernes, 17 de marzo de 2017

De otros mundos

A continuación vamos a hablar sobre la parte "de otros mundos" en la época del Romanticismo.
Nos hemos centrado en dos tópicos
-El Romanticismo en América
-El teatro kabuki

jueves, 16 de marzo de 2017

La mujer



PARTE CREATIVA
Carta escrita por Jane a su hermana Cassandra justo después de enterarse de que el hombre de quien estaba enamorada la dejaba por elegir un matrimonio más conveniente económicamente.
  
Se que no hay fecha en esta carta, ni remitente. Se que no hay origen ni colocación. Pero cómo indicar quien soy si no sé en qué día vivo.

Quizás la tristeza afecte hasta al sentido horario. Quizás también al propio.

Perdóname si no parezco yo quien te escribe. Seguramente coja fuerza de este soliloquio del que me gusta hacerte partícipe.

Para que entiendas mejor de qué hablo te diré que ha encontrado a una mujer más rica. A un poder adquisitivo mayor. Porque sí, a eso nos han reducido; a cifras.

Ahora me debato entre estar triste o rabiosa. Y voy perdiendo por falta de argumentos aunque se suponga que yo he de plantearlos todos.
No sé si dejar a un lado el orgullo que no me permite romperme ante mí misma o evitar el prejuicio de que romperse es malo.

Al final tanta duda sobre la hipocresía me hace atribuírmela incluso a mi misma. Y qué será de nosotros cuando empezamos a ser lo que criticamos.

Por eso he llegado a la conclusión de que me impondré el límite de un párrafo para la aceptación de mi tristeza
(limite impuesto, por supuesto, por altere de mi personalidad, no por prejuiciosa sensación de debilidad por permitirme este párrafo):

Quizás querer sea solo esto: rechazo y muerte.
Cuántas veces a lo largo de mi vida me tocará preguntarme si quizás la equivocada sea yo.
Y esta idea de que el amor es lo importante me acabe pareciendo absurda.
No sé como llamar a esto que escondo, pero si la aceptación empieza a parecer opción es que tambalean mis cimientos.
Te hablo a ti, tú que me entiendes, sabiendo que tu dolor también es vida.
Que sin ser culpable ninguna, fuimos alimento de un destino organizado.
Quizás se deba este dolor a la condición de ser mujer.
Para acabar avergonzadas de un regalo, culpables de la elección de mantenernos.
Castigadas a demostrar mucho más que ellos.
No sé.
El corazón arde y el amor duele.
Píntame, que así curas.
El desorden está presente porque no importa.
El corazón duele,
el amor arde,
y las fechas quizás,
quiera o no, importen
casi tanto como el dinero.
Al fin y al cabo, cuando de amor se trata, escasas y excesivas, acaban cesándolo.
Finaliza con el próximo punto mi llanto.

(Perdón por esto último. Confío en su privacidad)

Te echo de menos, Cassandra.
Y como echo de menos también a Jane en su estado de fiereza, dejaré atrás las lágrimas que anteriormente han huido de mi, el cambio de tercio era inminente.

Nos vemos pronto,
Jane.

PD: Debo admitir que si escribo recién dolida es más a modo de diario que de informativo. Puede ser que deba plantearme empezar estos textos con “querido diario”. ¡O mejor! Los empezaré con “querida diaria”.

Para ti de todas mis “yo”.

Tras la huella

A continuación les mostramos una presentación sobre que ha quedado en la actualidad del famoso personaje llamado Frankenstein.

Teatro Kabuki

A continuación hablaremos del teatro japones Kakubi en el tópico de "De otros mundos"


SOCIEDAD DEL SIGLO XIX


jueves, 26 de enero de 2017

DE UN LENGUAJE A OTRO


LOS AMANTES DE VERONA


Si os soy sincero; nunca fue sencillo esto de ser cielo:
amanezco y atardezco,
lloro a ratos, enloquezco,
a veces si me miran, cambio de atuendo.
La gente busca formas en mis nubes,
mientras ellas son solo viajeras del viento,
si la luna lo dice las mareas suben,
pero yo soy Dios de mi propio pensamiento.
De noche tengo discipulas del tiempo,
y el sol y la luna nunca dejan de brillar,
os cubro a todos y estareis de acuerdo,
no es tarea facil esto de ser cielo.



ESTRIBILLO
¿desde que lado es tu versión?
Porque te advierto este enfrentamiento necesita de tu intromisión
ve eligiendo tu posicionamiento colócate en posición
aunque de primera mano te advierto que muy poco tiempo,
a los amantes de Verona, les duró el amor

Es lo que pasa siempre con toda la gente,
que si no es enamorados no se detienen a verme,
y demasiado enamorados no ven nada,
porque a eso de que el amor es ciego,
se le sumaba, que era amor imposible,
que en una fiesta de máscaras,
Romeo Montesco se fue a enamorar
de la menos indicada,
Julieta Capuleto recién prometida,
por sus padres adjudicada a casarse con otro hombre,
algo que no deseaba

Mientras ellos no conocían el apellido
de los labios que besaban con tanto ahínco
Mientras tanto, yo consciente y asustado, al ver cómo empezaban
a amar al enemigo. 
 
ESTRIBILLO

¿Y si nos casamos? Propuso Julieta casi delirando
cuando ambos descubrieron el linaje
de los contrincantes labios,
que debían saber muy bien
para arriesgarse tanto



Dicha guerra entre familias salpicaba
al que más sano en esta historia yo consideraba,
Mercucio, el mejor amigo de Romeo.
El rayo de esperanza que moría el primero.
Y como ya es sabido y evidente, la esperanza es lo último que se pierde.

Pues ya estábamos perdidos.
Ya estábamos tocados.
Sólo nos quedaba hundirnos.
¡Yo me tiro de este barco!
Se nos fue de las manos, el tonto capricho,
Romeo fue a buscar venganza, a su amada dejó sin primo.
Le esperó, nada más y nada menos, que el exhilio

Por eso, tras toda una vida siendo cielo,
cuando más lloré, cuando más lloví,
fue con la historia de los Montesco y los Capuleto

Dos desgracias paralelas que al día siguiente se cruzaron.
Choque. Colisión. Daños.
cuando le contaron de la muerte de su primo,
y de quien fue el asesino,
Julieta se cuestionó y preguntó los motivos.
Aunque dos toques en su ventana, bastaron para que le perdonara
Pero como ya he dicho, el río sigue su curso, el caudal no para. 

 

ESTRIBILLO

Fray Lorenzo con su plan; hacer a Julieta dormir,
aunque la aparencia iba a engañar,
hicieron creer que había muerto en paz,
y llegado su fin.

A oídos de Romeo llegó a parar,
una información un tanto errónea.
Así que fue a verla, con miedo,
y yo temiéndole al final de la historia.



Al contar lo que ahora viene, me nublo
algo parecido a vuestro nudo en la garganta antes de llorar

(Hasta entonces no había llorado. Claro que había llovido, y claro que los poetas creen que cada vez que lo hace es porque lloro. Pero no. Cuando os lloro se me ponen los ojos rojos. Porque, ¿quién se va a quedar a observarme si si me mira se cala? Ni los poetas que dicen amar la lluvia se quedan a observar que no es llanto)






Romeo la vio muerta y fue con ella que, como no lo estaba,
despertó, y al ver morir a su amor, le siguió.
La serpiente que la cola se mordió.
Historia de amor fallida. Sepultada. Fallecida.
¿Y ahora a quién vamos a culpar de este trágico final?

De vez en cuando me da por llorar
si recuerdo que no les pude dedicar
ni la sexta puesta solar, ni una estrella del firmamento.
Espero que se puedan conformar con un suspiro del cielo.